lunes, 17 de marzo de 2014

Diario de Campaña:Las Máscaras de Nyarlathotep (Las Muertes Egipcias, pt.1)

Las Muertes Egipcias es como he decidido llamar a la parte de la campaña que transcurre en Egipto y El Cairo; porque van a caer muchos, muchos investigadores.

La última sesión que jugamos fue corta, ya que entre otras cosas llegué tarde, me tuve que ir temprano y tuvimos que hacer dos personajes nuevos. Sin embargo hacía mucho que no me divertía jugando a la llamada; y esto se debe a que los jugadores estuvieron totalmente centrados en la partida y no en sus cosas, como suelen.

Sin embargo jugamos poco (un par de horas, creo) y en ese tiempo tan sólo les dio tiempo a ser atacados por un grupo de sectarios en un oscuro callejón, de quienes se defendieron perfectamente; también llevaron a cabo unas investigaciones en el Museo Egipcio sobre el faraón negro, aunque poco más que algunas leyendas consiguieron encontrar.
Decidieron también ponerse en contacto con Faraz Najir, y tras varios días buscando su tienda consiguieron dar con él. Una vez en su tienda de antigüedades le preguntaron directamente por Roger Carlyle, sin decir ni hola ni nada; cosa que asustó enormemente a Najir, quien los echó de su tienda. Ante la insistencia que los investigadores demostraron, Najir se las ingenió para que su compañeros comerciantes los echara a golpes.
Unos días después volvieron a hablar con él, tras intentar sin éxito hacer que él se acercase a ellos. Y esta vez con billetes por delante consiguieron saber la relación entre Najir y Carlyle, saliendo también los nombres de Omar Sakti y Warren Bessart.

Al día siguiente, tras leer en El Boletín de El Cairo que la tienda de Najir había ardido con su propietario dentro, volvieron al museo a seguir buscando información, donde se encontraron con el doctor Alí Kafour, de quien consiguieron despertar su interés y concertó una cita para el día siguiente, sin embargo, al llegar a su hotel se encontraron con que sus habitaciones habían sido saqueadas. Y a pesar de sus quejas, poco más que avisar a la policía pudieron hacer desde el hotel.

Y así se quedó la cosa, no fui muy cruel con ellos, ya que se estaban portando bien; pero cuando vuelvan a sus andadas, sólo tengo un grupo de sectarios enorme que enviar en su contra, entre otras cosas.
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