lunes, 14 de julio de 2014

Jornadas Salambina

Este año ha sido la tercera edición de las jornadas Salambina, en Salobreña (Granada) que han tenido lugar los días 11, 12 y 13 de julio en el CEIP Mayor Zaragoza.



Pues bien, en un principio no tenía siquiera intención de ir, que soy un cacho de perro, pero con el ese de que el sábado había una partida del juego de rol Valhalla, y que tampoco tenía nada más importante que hacer, el sábado por la mañana emprendí viaje hacia Salobreña y, la verdad, me alegro mucho de no haber sucumbido a la pereza, porque salí de ahí encantado.
Tras casi dos horas de coche, por fin llegamos a Salobreña, no costó apenas nada encontrar el sitio de las jornadas, y yo soy muy torpe para encontrar sitio; y en menos de 10 minutos ya estaba aparcado no muy lejos del colegio.

Al llegar entré por la primera puerta que vi, que es donde estaban las tiendas, porque yo no leo los carteles, ¿para qué? Esta es una de las cosas que más temo de las jornadas, las tiendas; porque sufro de consumismo compulsivo, y es ver manuales baratos y no respondo de mí. Había dos tiendas: Orión, de aquí de Almería, y Tesoros de La Marca. Estuve un rato hablando con la gente que conocía y al final me agencié el manual de Dreamraiders, El Judío Errante y los dos libros de El Bosque de los Mil Retoños para La Llamada; y porque estoy ahorrando.

Después fuimos a inscribirnos a las jornadas y, como no sabíamos qué hacer, fuimos al Mercadona que había a 2 minutos (porque es otra de las cosas buenas de estas jornadas, tienes la tienda al lado) y a pasear por el pueblo. No vimos gran cosa, pero encontramos un mercado medieval y un cajero (que andaba jodido de pelas tras mi paso por la zona de tiendas) y al final acabamos en un bar echando una tapas.

Después de comer volvimos a las jornadas para apuntarnos a la partida de Valhalla, y tras 45 minutos de cola nos pusimos a dar vueltas por el colegio para hacer tiempo. El recinto es super gracioso, es todo mini, lógico teniendo en cuenta que es un colegio infantil, pero es que las cosas pequeñas me hacen mucha gracias. Además la estructura es la caña para las partidas, en el patio y muchas zonas de sombra, por lo que las mesas ahí situadas estaban genial, tato para comer como para jugar "a la fresca".
Durante el tiempo de espera pudimos disfrutar de una representación de una batalla vikinga, en la que creo que la mayoría temimos por el colega cuando la mujer le empezó a soltar hachazos contra el escudo, de verdad que yo pensé que lo atravesaba en una de esas.
Y con un poco de retrasó, comenzó la partida:


Casi 4 horas de partida, en una época en que la hambruna y la escasez azotaba al pueblo vikingo, los jóvenes de una familia fuimos expulsados de nuestro hogar porque nuestros padres no tenían para darnos de comer. Fuimos río abajo durante dos días, comiendo el poco pescado que logramos pescar, crudo, eso sí; hasta llegar a la ciudad, donde debíamos encontrarnos con nuestro tío, de quien nos enteramos que era un famoso y acaudalado fabricante de peines.
Tras unas horas buscando por la ciudad la forma de llegar a casa de este tío nuestro, y quedarse mi personaje sorprendido por la falta de mujeres jóvenes, acabamos dando con el lugar y cenando abundantemente, acordando con nuestro tío que le ayudaríamos en sus labores.
Esa misma noches, mi personaje, un mujeriego más feo que un dolor pero con una labia sin par, se benefició a la concubina de su tío; y bien satisfecha que la dejó, muej.

Tras unas semanas, el hombre de confianza del jarl visitó a nuestro tío, pidiéndole que dejase de vender peines a los cristianos. Bueno, la cosa al final acabó con cristianos decapitados, un cura cagándose encima y todo el pueblo recuperando su fe en los dioses verdaderos.

El juego en sí me recordó mucho a Aquelarre, por lo que nos comentaron, pretende ser los más realista posible en lo que fue la sociedad vikinga de la edad media.
El sistema usaba un conjunto de habilidades y dados d100, con lo típico, sacar por debajo de tu habilidad, además me llamó bastante la atención que existían las características Agilidad y Destreza, que yo las veo casi igual y en lugar de Carisma teníamos Palabra, o Palique, como decidimos llamarle.

La experiencia me gustó, y ahora sólo cabe esperar ver el juego, que teniendo en cuenta que a mí me pareció Aquelarre pero con vikingos, y me mola tanto aquelarre como el tema vikingos, pues es muy probable que caiga; pero tengo que ahorrar, si es que no tengo remedio.

Tras la partida, que acabamos a las 9 de la noche, nos fuimos a cenar otra vez de tapas, y luego fuimos al mercado medieval, donde había tela de puestos, sobre todo de comida, además de un tío con aves de presa, un cuenta-cuentos y un juglar.
Volvimos al colegio a despedirnos de quienes pudimos ver y otra vez a coger el coche vuelta a casa.

Pero ya tengo decidido que el año que viene, si todo va bien, me pego los tres días en las jornadas.


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